Salsa de vino tinto: ¿cómo prepararla? - Aguascalientes Wine

Además de brindar con él y beberlo, una de las mejores cosas que podemos hacer con el vino es cocinar. Para incorporarla a nuestros platillos, la mejor alternativa que tenemos es convertirlo en salsa, una preparación muy fácil de llevar a cabo.

En este caso proponemos una receta para hacer una salsa a partir de una reducción de vino tinto, pero ésta puede modificarse a tu gusto, añadiendo o retirando ingredientes para adaptarla al producto principal del plato.

La salsa de vino tinto es excelente para acompañar carnes, preferiblemente rojas, cocinadas al la parrilla o al horno. También funciona muy bien con cerdo: chuletas, costillas o incluso lomo. Otras opciones son las carnes blancas, como el pollo, el pavo o el conejo, y algunos vegetales al horno o a la barbacoa.

A continuación te explicamos cómo prepararla.

Receta para hacer salsa de vino tinto

Ingredientes

  • Un vaso de vino tinto. Este será el ingrediente principal y la base del sabor de nuestra salsa, por lo que es importante que utilices un vino de calidad. Como consejo, siempre que cocines con vino, usa un vino que te guste beber.
  • Medio vaso de vino dulce elaborado con uvas pasificadas.
  • 1 cebolla mediana.
  • 1 diente de ajo.
  • 250 ml de caldo de carne, de pollo o de verduras (según sea tu gusto y en función del plato que vayas a cocinar).
  • 2 cucharaditas de azúcar o de miel.
  • 2 zanahorias.
  • 2 cucharaditas de maicena (harina fina de maíz).
  • 150 gr de mantequilla. Si quieres, puedes sustituir la mantequilla por una cantidad equivalente de aceite de oliva.
  • Sal.
  • Pimienta.
  • Hierbas y especias al gusto. Esto dependerá en gran medida del ingrediente principal del plato con el que servirás la salsa de vino tinto, pero en términos generales, las hierbas aromáticas como el romero, el tomillo, la albahaca o el orégano suelen ir bien con los aromas de los vinos tintos.

Elaboración paso a paso

  1. Pica la cebolla, el ajo y la zanahoria muy finamente y resérvalos.
  2.  En una cazuela de tamaño mediano, calienta a fuego medio unos 50 gramos de mantequilla para que se vaya deshaciendo poco a poco, hasta que esté completamente derretida.
  3. Añade la cebolla, el ajo y las zanahorias picadas a la cazuela. Agrega una pizca de sal y sofríe a fuego lento.
  4. Añade el azúcar o la miel poco a poco, para que se vaya fundiendo con el sofrito. Esto ayudará a corregir la acidez que pueda dar el vino tinto una vez cocinado y aportará dulzor a la salsa.
  5. Agrega el vino tinto y el vino dulce a la cazuela y cocina a fuego muy lento durante unos 20 o 25 minutos. No dejes de remover para que no se queme la base de la salsa. Deja que el vino se vaya reduciendo lentamente.
  6. Una vez reducido el vino hasta más o menos la mitad, incorpora el caldo y condimenta con las hierbas y especias de tu elección. Añade también una pizca de pimienta al gusto. Cocina a fuego lento durante otros 15 o 20 minutos sin dejar de remover la salsa y vigila la intensidad del fuego para evitar que se queme.
  7. Cuela la salsa y resérvala.
  8. En una sartén grande o en una cazuela baja coloca el resto de la mantequilla y la salsa ya colada. Calienta a fuego lento y ve ligándolo todo con unas varillas, sin dejar de remover.
  9. Aparta un poco de salsa en un vaso, agrega la maicena y remueve bien hasta que la textura sea uniforme y no haya grumos. Añade la mezcla al resto de la salsa de la sartén y mezcla bien.
  10. Cocina a fuego lento hasta que la textura sea cremosa y uniforme. Si es necesario, corrige el punto de sal.

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